Hace exactamente un año en medio de aquellas casualidades que la vida en ocasiones te trae para darte sorpresas sin desemerecer si estas son buenas o malas, pues de primera intención son sorpresas y hay que aceptarlas como tal, conocí a alguien que de cierta manera me cambió, lo haya deseado o no.
No esperaba conocerla, no estaba dentro de mis planes conocer a nadie, practicamente habia decidido seguir adelante con mi aburrida y monótona vida no teniendo más responsabilidad y ambición que el trabajo y lo que representaba en ese instante en mi vida y siendo lo más prioritario en ese momento, dedicandome a ello a tiempo completo, ni siquiera mi familia formaba parte de mi vida que transcurridos unos meses desde la ultima navidad que celebramos se habian convertido en unos extraños o era yo la extraña porque me aparte de ellos por x problemas que se habian presentando en visperas del año nuevo.
Volvamos con el extraño desconocido, hoy no tan extraño y aún así todavia desconocido, la forma de encontrarnos fue poetica…? no puedo decirlo con certeza, fue el destino que nos unió, tal vez si crees en el destino ¿qué cielo y tierra se abrieron?, al menos sentí que formaría parte de mi vida de una forma u otra, aunque no podía asegurarlo al 100 % en ese momento, ¿qué hubo atracción? de eso no hay duda por ambos, una vez que lo conversamos unos meses después.
Mi rutina era visitar aquel mercado cada sábado, por la tarde en busca de alguna pelicula o disco que llamara mi atención para verlo o escucharlo, sea lo que escogiera, siempre caminando por el mismo pasillo, siempre viendo los mismos articulos exhibidos, siempre rutinaria. Y aquel sábado soleado, con lentes de sol me aventuré por pasillos extraños, curioseando entre los escaparates y encontrandome de pronto entre videos de un viejo pasatiempo, un poco de miradas por aqui y por allá no hallé nada interesante, cuando le veo llegar y no le preso más atención que a cualquiera otro de los clientes, al menos eso creí, pero quien rayos se acuerda ahora de los otros, yo no, una consulta suya al vendedor y con voz ausente y sin mirarlo siquiera absuelvo su duda mientras me marcho para continuar con mi vida.
Él me detiene y eso da lugar a un intercambio de información sobre donde conseguir más artículos relacionados con aquel viejo pasatiempo, en mi mente dan vueltas algunas ideas como “no es de acá” y “es un otaku que seguro vive con sus padres” ahora me rio de aquel pensamiento tonto porque juzgue muy pronto a alguien, cuando nos volvimos a encontrar unos meses despues y luego de varias cartas la otaku terminé siendo yo, no tenía la edad que la habia calculado al inicio y resultó ser una persona en extremo interesante y muy inteligente.
Intercambiamos correos y todo hubiera quedado ahí, si no tomaba la iniciativa en escribirle.
A medida que las cartas y chat se sucedían uno tras otro tras meses de conocernos aquel sábado de Mayo, nos volvimos a ver en Octubre, tras varios intentos infructuosos para que se concretara una salida para tomar un café, sin duda no olvidaré a menos que me Alzheimer, la tarde de octubre en que saboreé un delicioso helado de café.
Sin embargo aquella tarde no fue del todo agradable, porque intencionalmente o no me sentí desubicada en ese lugar y que no pertenecia a él, al darme cuenta de con quien me encontraba y del mundo que lo rodeaba. AL llegar a casa aquella noche no lloré, sucedió al día siguiente, luego de escribir una larga carta que nunca envié a su destinatario.
Un par de semanas más tarde, la comunicación se restableció, mi desición estaba tomada, y no habría marcha atrás, mas si un largo camino por recorrer para concretar algo que había nacido un dia de Mayo.
Hoy me doy cuenta de que he cambiado, el trabajo ha dejado de importarme, si bien es una necesidad no es mi meta en la vida, sino disfrutar lo que vivo. Me he vuelto más cínica y en alguna forma más fria respecto a los sentimientos, porque de forma implicita o incitada por él decidí ser menos sentimental y más instintiva o salvaje, o quizas sea todo lo contrario y nunca haya desarrollado sentimientos y lo unico que despertó en mi fue al ser salvaje e instintivo que siempre vivió en mí, que esperaba la menor oportunidad para liberarse.
Soltar las cadenas de la religión, la conciencia y el sentimiento de culpa fue parte de su labor, sin desmerecer que la ética forma parte de una nueva religión y el aprecio por aquellas cosas mundanas que la persona común pasa por alto o aún desprecia. Todo para transformarme y convertirme en el ser de libre pensamiento o liberal que soy ahora.
Hoy me sorprendo de ser quien soy, de las cosas que hago, las ideas que tengo, las desiciones que tomo e incluso las cosas que compro. Comportandome más como una mujer que como el ser andrógino que era hace un año. Si hasta por propia voluntad escogí llevar una cartera o bolso cuando antes hubiera preferido llevar una mochila que fue así como me conoció.
Ahora no puedo asegurar que nos volvamos a ver nuevamente, la vida así como se encargo de juntarnos puede empeñarse en separarnos, si es que nosotros no lo hemos hecho de forma voluntaria; sin embargo él ya forma parte de mi vida y quizas yo sea un recuerdo en la suya.
Con todo lo bueno y malo quedan cartas, conversaciones y aprendizajes mutuos y es que de eso se compone este año transcurrido.
