Hoy con un poco más de tiempo (demasiado) me puse a leer aquellos correos de años atrás, aún me sorprende lo rápido que ha pasado el tiempo porque conservo cartas de amigos que fueron, algunos de acá, otros de sitios más lejanos como México, España o Chile. Y me pregunto que fue de ellos.

Quizás el que más recuerde sea ahora corredor profesional de autos, estaba en una liga allá en México, cuando comenzamos a escribirnos eran los inicios de Internet y los chat (Latinchat si algunos recuerdan), solía meterme en las salas de anime para conversar de mi tema favorito conocer gente y nada más. Así nos encontramos, cartas fueron y cartas vinieron, hasta que en un día sencillamente dejamos de escribirnos, recuerdo que la última cosa que le envié fue una tarjeta por Navidad.

Luego fue alguien de Lima que por trabajo vino al Cusco, junto con la Telefónica. Tenía 25 años y creía que nadie se fijaría en mí, así que Diana una amiga que ya había terminado su internado y que siempre solía ir a visitarnos me animo para inscribirme en una página de búsqueda de parejas, así nos conocimos. Él deseaba conocer alguien del Cusco para no sentirse solo y yo por mi parte conocer otras personas fuera de mi entorno educacional y social. Tuvimos creo unas cuatro salidas y una fiesta. Me invitó a cenar, a pasear e incluso a un concierto, (fueron dos) no fui al primero porque nos cruzamos en el camino y me arrepentí luego porque esa noche no quise volver a salir, en el segundo concierto conocí a las Bella Bella. A él parecía no importarle que bebiera, hasta que me invitó un vaso de cerveza, le dije que apenas podía tolerar el alcohol y se sorprendió luego de las veces, que le había contado, solía beber con mis amigas. La última vez que lo ví fue en un bautizo de wawa que organizamos, lo llevé para que conociera más gente, y se pasó la noche bebiendo. Me olvide de él. Lo último personal que le escribí fue recordándole que no me gusta que me envíen cadenas, siguió haciéndolo hasta que un tiempo después me contó que se encontraba en Abancay.

En ese tiempo andaba en coqueteos con un trabajador del sitio en el que  hacia mi internado pero no me interesaba más allá de eso, por cierto que lo vi una vez en la Botica, con su pareja, él me reconoció y yo tuve que fijarme en él muy bien para reconocerlo. ¿Porqué nunca le aceptaría una cita? ya recuerdo eran cuestiones de horario y “estatus” (si todavía me dejaba llevar por el “que dirán” de las amigas).

Luego de aquellos años, que fueron dos o tres seguidos, con un poco más de calma y el consejo de mi amiga decidí que lo mejor para mí era estar sola, no empeñarme en buscar, sino en prepararme para el que debería llegar, si llegaba, y si no lo hacía disfrutar cuanto pudiera y conocer tantas personas estuvieran a mi alcance.

Así llegamos a A. ¿ya van cuanto…? un año y cinco meses de conocernos, de tener contacto físico como seis meses, y todo este tiempo de escribirnos, de llamarme (porque nunca lo hago ¿porqué nunca lo hago?), de chatear cuando ambos estamos de humor o queremos concertar una cita. Y Edson viene a mi memoria por querer jugar el Código DaVinci en línea me preguntó el correo y no  queriendo que me interrumpan en el trabajo le dí uno que casi no usaba y al día siguiente, cosas del destino o mi actitud para forzar las situaciones le dí el mismo correo cuando me lo pidió, desde aquel día ése se ha convertido en mi correo principal.

En ocasiones pienso que hubiera sucedido si sencillamente yo no le pedía su correo, ¿me habría escrito?, o nos olvidaríamos de ese encuentro como de cualquier otro con un extraño. Ya no se puede saber quizás imaginar únicamente los “que hubiera sido si…”

Y ahora en frente de un nuevo desafío para conocer personas, quizás hacer amistades o amantes futuros o finalmente nada tan sólo una tarde con un desconocido o desconocida, compartiendo algo de comer o beber. Una nueva carta con un nombre no hay compromisos de por medio, nuestra meta es ver que tenemos en común como individuos y conocernos. Mi meta es analizarla y comprenderla y probablemente catalogarla. ¿Acaso estoy siendo infiel a mi promesa?