Hubo un tiempo en que sólo escribía para él, para que leyera lo que pensaba o lo que creía que pensaba. No era yo, sencillamente una imitación para serle más agradable, puedo llamarle a eso enamoramiento o estado de absoluto abandono y renuncia personal, dejé de ser egoísta y dejé de ser yo misma.

Cuando mis temas se terminaron, hice lo que no estaba acostumbrada a hacer pegar letras de canciones dependiendo de mi humor y de como me sentía, interpretando mi vida en canciones.

Recuerdo que solía quejarme de todo, del trabajo de las compañeras, del jefe, de las injusticias, de mi, no recuerdo haberme quejado de mí; tendría que revisar cada una de las entradas para afirmarlo categóricamente.

Ahora escribo para mí, un poco para desahogarme, un poco para reflexionar un poco para… para no sé qué.

Hace más o menos un mes me torturaba porque mi cumpleaños estaba cerca, pasé la barrera de los 30 y esperaba al menos un saludo. Mi saludo vino del Netlog, de los foros Miarroba, todos máquinas robot, todos programados para hacerlo cada año, todos de sitios en donde me había inscrito con el propósito de “hacer amigos”, y es que no sirvo para hacer amigos.

Y mi pensamiento sólo se dirigía a él, me llamaría, me saludaría, escribiría. No lo hizo. Bien me dije, ¿tú lo hiciste en su cumpleaños?, no, así que acepta las consecuencias. Al día siguiente me llamó, estaba viendo un programa al mediodía con desánimo, estrenando anteojos nuevos y vestida para salir sin hacerlo. Me llama y yo emocionada respondo, pero no era emoción lo que reflejaba mi voz “Dime …. que necesitas”, brillante saludo, “Hola necesito pedirte un gran favor, necesito que descargues …. y que me lo envíes”, “Oh, espera, espera, lo siento tengo mi computador en el técnico lo haré en cuanto lo recupere, en una hora” yo siempre problemática, me doy cuenta de que no soy de soluciones rápidas y que en un examen oral lo haré pésimo. Luego de colgar, con él esperando, la idea recién cruzo por mi cabeza, así que salí y me dirigí a una de esas cabinas públicas para ayudarlo. Busque, encontré y se lo envié.

No recuperé mi PC hasta las 5 de la tarde y en ese momento para mi mala suerte no había conexión, así que no pude entrar para saber si le había llegado el encargo. Bien me perdí el resto de la tarde y parte de la noche. Al revisar mi correo me pedía que se lo enviara al correo del trabajo, brillante… viendo la hora de envío era muy urgente. Se lo envié de todas formas un poco sintiéndome culpable por el retraso.

Me escribe agradeciéndome el favor y comentándome algo de una película, yuujuuu me dije, ya tienes en que distraerte mientras regresa, así que investigué un poco, busqué y logré conseguir la Banda Sonora, lindos temas (por ahora lindos mientras le busco un sinónimo más adecuado) y le envié uno para que lo escuchara.

Esa semana no llegó, no lo ví, no hubo más cartas, no hubo nada. A la semana siguiente me deprimí y entré en un estado de abandono y culpa, y me sentí peor luego de pedir consejo, si los consejos sólo se piden para confirmar algo que ya sabes que tienes que hacer, no fue un consejo sino una apertura de ojos a la realidad, por más que me empeñara en decirme que no era nada, que sólo era un amigo con quien compartía algo o mucho, con quien podía hablar o escucharlo (que es lo que me más gusta), no podría ser nunca mi pareja, ni mi cómplice, mucho menos un amigo, y peor alguien que presentar a tus conocidos. Si estaba enamorada, y estoy enamorada.

Estoy enamorada, me encuentro en un estado de atontamiento y estupidez, la tristeza dejó sus huellas y la nostalgia se hizo presente, revisar sus cartas era duro y un golpe al leerlas, me dí cuenta de cuanto habíamos cambiando en casi dos años, y casi, casi extrañé cuando sólo lo consideraba un juego.

Dos semanas de angustia, dos semanas de llanto, dos semanas en que no hice nada. Mi hermana vino una vez más al rescate, me ofreció un trabajo, algo en que ocuparme para dejar de torturarme. Acepté de buena gana, y me marché de la ciudad, unos días fuera serían el bálsamo para las heridas que yo misma me había hecho y ocuparme de los problemas de los demás serían la mejor medicina mientras decidía que hacer con todo aquello que me lastimaba.

Los viajes largos no son buenos, y menos en aquellas circunstancias, pensé y pensé en todo aquello, en el proceso de aliviarme, conocí a otras personas, les agradaba aunque no me conocían personalmente, y queriendo y no queriendo terminé desahogándome de mis penas. Les conté mis enredos a completos extraños, estaba aliviada, estaba tranquila y ya no tenía esa opresión y angustia. Viva la Libertad (que no es el departamento).

Al fin me encontraba bien, relajada, regresé de mi viaje con mejor ánimo y con ganas de empezar de nuevo, aplicarme en las tareas olvidadas y plantear mi situación desde otro extremo. No volver a caer en la trampa del amor (mal llamado amor). Y terminar con todo eso de una vez.

Es gracioso, lindo e inocente e incluso idiota plantearse las cosas de ese modo. Cuando pensaba en empezar de nuevo, va y me lo encuentro de nuevo en el msn, emocionante fin de semana que pasamos conectados, con una casi pelea, o pelea si se interpreta bien. Lo único que pensaba el domingo era “que tienen razón en aquello del sexo de reconciliación” y otra vez estaba en las nubes y otra vez rendida virtualmente en sus brazos.

Y ahora, luego de aquello, duele menos o quizás dolerá más cuando esperando una carta esta nunca llega, y te armas de pretextos, excusas y justificaciones para sobrellevar el vacío que deja el abandono. ¿Y a veces me pregunto, si acaso no hemos sido los dos culpables de mutuamente abandonarnos?

Bien caeré nuevamente en las alas del amor y esperaré enamorada, sin embargo esta vez estoy preparada para aquello que sin duda ha de llegar en cualquier momento, que es el adiós definitivo a una amistad muy personal que fue creciendo a manera de juego, conversaciones y música.

No, no quiero que acabe esa amistad.

Pondré a Joni Mitchell y su All I Want, para recordarme aquello que viví con tanta intensidad y que sin duda es la declaración que me gustaría escuchar. Gracias por el regalo.