Ayer me empeñe en hacer un horario, algo motivante, nunca he manejado una agenda. A lo sumo las llego a coleccionar año tras año, completamente en blanco, pues siempre he creído tener una buena memoria, además que mis actividades estaban limitadas a eso de “casa a la universidad (trabajo) y viceversa”, vida social casi nula, y vida romántica no la conocía, así que no había mucho que anotar.
Me he guiado siempre por los horarios semanales, horas repetitivas día tras día, monótona vida mía. Si alteraba alguna vez eso era algo voluntario, alguna cita hecha con dos semanas de anticipación, o una salida de momento.
Si me animo a visitar a alguien, lo hago y no hay más planes.
En cuanto a compras no hago listas, memorizo lo que necesito y voy en su búsqueda. Debe ser por eso que me aburre caminar cuando de compras se trata, especialmente caminar con mi hermana o mi madre, parecieran no tener idea exacta de lo que buscan y pasan horas enteras buscando sin encontrar. Alguna vez he caído en eso, buscar sin encontrar, excepto que sabía lo que quería pero nadie lo tenía, y una se pone a pensar en que los comercios o están muy anticuados, o demasiado modernos, o al final soy demasiado exigente o me he desanimado de la compra.
En esas salidas con mi familia, prefiero seguirles la corriente y no darme por enterada de lo que buscan y distraerme mirando los escaparates y sobre todo no comprar nada, porque sé que me decepcionaré después.
Volviendo a las agendas. A veces son necesarias, al menos para tener una idea de lo que hiciste en el día y en que pasaste las horas. Un registro frío de tu vida algo que indique que no pasaste por ella sin dejar rastro de tí.
Me conseguí una electrónica que funciona en el PC, acabo de instalarla y apenas estoy empezando a conocer las funciones que tiene. Será de ayuda para anotar aquello que debo hacer y otra de mano que compré esta mañana, que servirá más como diario que como agenda. Algo para anotar lo que pienso o encuentro interesante mientras estoy lejos del PC.
Ambas tienen sus riesgos, la primera que se perderá si el sistema muere y la segunda si cae en malas manos. De todos modos la última siempre terminará en manos de otro, si lo hace espero que sea en manos de un desconocido o cuando yo esté bajo tierra, lo que suena más romántico.