Originales


Aquella mañana, la pequeña de largos cabellos negros se dirigía con rapidez al almacén de la esquina sin percatarse siquiera de que un extraño la seguía con mirada ni adivinar incluso sus intenciones. Cuando atravesó la puerta de cristal del almacén, el extraño cruzó la avenida para dar alcance a su presa, quien en ese momento se encontraba segura en aquel lugar lleno de bebidas y alimentos; la observó un momento por la puerta semi abierta, la vio coger unos paquetes de la sección de galletas y a punto de entrar se encontraba cuando la pequeña giró coquetamente su cabeza y la melena suelta dió la impresión se ser un pequeño manto negro que se abría para cubrirle el rostro por completo.

La imagen y el movimento hicieron estremecer al hombre, no de deseo sino de temor, de ver aquel rostro cubierto y sin vida, y dando un paso atrás como si expresara arrepentimiento cerró la puerta y volvió sobre sus pasos.

La calle estaba como siempre y la pequéña seguía con su rutina diaria acostumbrada, desde que la vio la primera vez a traves de la ventana de su apartamento, de eso hacia unos meses. Y la admiración que sintió en un inicio se fue convirtiendo en una obsesión, esperaba a verla cada mañana y cada tarde y desesperaba cuando no la veía aparecer.

Y sin embargo aquella mañana decidido a no dejarla ir la siguió en cuanto la vio dirigirse al lugar de costumbre.

Desdichado, volvió su cabeza para dar un ultimo vistazo, decidido a no verla o seguirla de nuevo. La sensación de culpa y vergüenza se mezclaba con el temor y desesperanza que le generaba en ese momento la soledad profunda en la que se había visto de pronto descubierto.

Agachado, quizas sumido en sus propios pensamientos, no vio venir o siquiera oyo el fuerte pitazo de un automovil que atravesaba la calle en ese momento, tan solo escuchó el grito de la pequeña, su tierna y dulce voz que reconocería en cualquier lugar adiviertiendole del peligro.

Demasiado tarde, lo que sintió fue un golpe seco en el cuerpo mientras volteaba a verla para admirar por última vez el gracioso rostro coronado con un hermoso cabello y que en aquellos instantes dejaban observar unos preciosos ojos que lo miraban con angustia y de los que salian pequeñas lagrimas de pena o terror quizas, y la boquita contraida de dolor y angustia.

No vio más, no recordó más.

En serio creí perdida esta carta, luego de que mi correo y mi computadora pasaron a la historia, la primera por abandono de mi parte y la segunda por andar cargandole virus a cada rato. Es un viejo fic que escribi cuando cumpli 27, y hace mucho de eso. Nunca lo continue aunque las ideas surgieron aqui y allá, contenidos en trozos de papel escondidos en medio de libros y viejos cuadernos, cuando aún creía en la inocencia o yo era la inocente, luego de tantos años es conmovedor y algo vergonzante encontrarla de nuevo y leerla, cosa que todavia no me atrevo a hacer.

Del Banco de Datos de Veneficus… aunque en esa época tenia otro nombre http://mx.groups.yahoo.com/group/veneficus/message/728

Feliz Cumpleaños a Mí, Feliz Cumpleaños a Mí, Feliz Cumpleaños a Mí.

Uh, Sorry, debo presentarme primero.

Hola a Tod@s:

Soy Naida, si mi nombre verdadero, soy de Perú, acabo de cumplir 2… lo dejo en suspenso, cada vez que lo recuerdo me siento… ejem, bueno, me encanta el SLASH, claro que mis lecturas se han limitado un poco al universo de Harry Potter, pero poco a poco me voy metiendo en este mundillo, ultra super archi secreto por lo menos en mi casa ya que son un poco conservadores. Pero ya puedo hablarlo abiertamente con mi hermana, aunque ella aún no se anima a leer algún cortito, en fin. Cada quien tiene sus gustos y no puedo obligarla.

Parejas que me gustan todas las que se puedan armar EXCEPTO VOLDEMORT O TOM CON CUALQUIER OTRO PERSONAJE, ESPECIALMENTE CON HARRY O DRACO, DETESTO A VOLDEMORT.

Pareja super favorita: HARRY y DRACO, son ADORABLES, por no encontrar otro adjetivo que los califique más apropiadamente.

Fics Favoritos: Spiritis Dream Inside, Irresistible Poison, Underwather Light, Draco Malfoy y la Leyenda de la Serpiente Plateada, El anillo y la orden del Fénix, Lazos Protectores, La Trilogía de Draco (Draco Dormiens, Draco Sinister, Draco Veritas), Años Universitarios (H/G), Draco Malfoy the Amazing Bouncing Rat (D/Hr), me encanta leer que Draco es un apasionado del café, como yo.

Hoy, día de mi cumpleaños, decidí tomarme el día libre, mi intención era pasarme todo el día de hoy metida en la Red. Pero como todo lo que planeo nunca sale como quiero, pues me quedé en casa y decidí revisar un poco los fics que tengo archivados, y hace tiempo que tenía que terminar cierta especie de análisis de la pareja Draco/Harry o Harry/Draco, como prefieran, una clase de artículo como para justificar la perfección de esta pareja, luego de varios fics con ellos. Pero como sigo insistiendo nada sale como quiero, me nació la inspiración y escribí uno, influenciado por supuesto por varias autoras.

Por eso me da la impresión (y eso lo digo de antemano) que parece que fuera una burda imitación, o como decimos acá “bamba”, pero lo JURO salió todito de mi cabeza, así que si me quieren lanzar tomatazos o huevos podridos los recibiré y aceptaré estoicamente. Además me servirá para no intentar escribir de nuevo.

Debo agradecer que mi inspiración nació de leer a tan buenas escritoras (ya me gustaría ser una de ellas pero me faltan como cinco vidas o quizás 1000 años para hacerlo como ellas). Gracias a Youko Gingitsune, Reina Ayesha, Rhysenn, Cassandra Claire, Fox, Maya. Y por supuesto a la mamá de Harry y su mundo (ya se que posiblemente no lo lea, pero tengo esperanzas) J.K. Rowling.

Si Harry hubiera sido seleccionado para Slytherin, creo que hubieran sucedido dos cosas: Harry se volvía el mejor amigo de Draco, compartiendo con él sus mejores travesuras y liderazgo o simplemente su aversión hubiera sido tanta que los mismos Slytherins escogerían entre los dos a su futuro líder, aunque conociendo la naturaleza de los Slytherins, Harry simplemente hubiera desarrollado más su sarcasmo e ironía y competido con Draco, sean amigos o no.

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Bueno como es el primer fic de mi vida que escribo, debo indicar que no sé si sea el slash clásico, es mas, creo que no tiene slash.

Pero por favor léanlo, y denme su opinión.

Rating: No lo sé… por ahora PG.

Y aclarar que ningún personaje es mío. TODOS SON DE J.K. ROWLING y WARNER BROS. Además no tengo plata para pagar derechos de autor y la APDAYC, cobra en exceso, pero que se le va a hacer con tanta piratería.

Atardecer y Amanecer.

Estaba atardeciendo en Hogwarts el último día de la semana, en el que, lastimosamente para Hermione, no se dictaron las lecciones a causa de una reunión no prevista de los profesores y el director, los alumnos en general creyeron que esto tomaría sólo las primeras horas de la mañana, pero ya pasaban más de ocho horas desde que había empezado y a la hora del almuerzo por primera vez en todo el tiempo que llevaban en el colegio, los profesores y el director no se sentaron a la mesa como todos los días, fue entonces que los prefectos se hicieron cargo de la disciplina del colegio.

Harry se había alejado de Ron y Hermione un tanto para permitirles cumplir con sus funciones y dejarlos trabajar y también para que disfruten un poco de su casi noviazgo – a veces era agotador tener que hacer del tercero cuando estaban en plan de coqueteo y lo dejaban al aire y el hecho de que no le gustaba hacer de violinista – y se dirigía al lago, sentándose al pie de un árbol que se encontraba cerca de la orilla, apoyando su espalda al grueso tronco que le brindaba una agradable sombra.

Existían momentos en los que como ahora se sentía solo, por la falta de sus amigos más cercanos, pero entendió que llegado el momento cada uno sigue su propio camino, él también tenía deberes y obligaciones, que a su debido tiempo reclamarían su presencia. Pero ahora esta tarde él sólo quería relajarse no pensar en nada más, decidió que no quería saber que era lo que hablaban los profesores y el director, ya se enteraría de un modo u otro. Ahora solo descansar y dejar de pensar.

No había pasado ni quince minutos de estar presenciando ese atardecer a veces sintiéndolo con los ojos cerrados u observando como se coloreaba el cielo y el juego de sombras que la luz hacia entre las ramas, cuando escuchó el sonido de pisadas, no quiso moverse y averiguar quien era, sólo quería no pensar, pero se sorprendió cuando vio de reojo a un muchacho pálido de rubios cabellos apoyándose al tronco, del mismo árbol en él que se encontraba, con los brazos cruzados en el pecho, y dirigiéndole la palabra.

“Hola Potter,” dijo sin ninguna emoción que se reconociera en esa frase, era completamente llana, sin odio, rencor, sarcasmo o frialdad, se podría decir que viniendo de él esa frase tan vacía de emoción se interpretaría como amable.

Quizás por ese motivo Harry no tuvo la inclinación de responder agriamente y sólo respondió “Hola Malfoy.”

Draco se quedó simplemente ahí parado fijando la mirada en el horizonte, cuando luego de un rato largo una brisa algo fuerte que cruzó el lago, hizo a Harry voltear el rostro, para protegerse de que le diera de lleno en la cara, haciendo que se encontrara con el rostro de Malfoy, que aún permanecía impasible pero con la mirada perdida. Fue un momento, hasta que Harry reaccionó y le dijo “Si no quieres llegar a la enfermería es mejor que nos vayamos, el viento helado hará que cojamos una pulmonía.” Harry le hablaba como si se tratara de un amigo por el que estaba preocupado.

“No te metas Potter, es mi problema si quiero enfermar o no, no eres mi nana,” le contestó el pálido muchacho mirándolo fríamente.

“Eres un idiota Malfoy,” Harry no quería pelear, estaba lo suficientemente relajado como para arruinarlo con una tonta pelea. Se paró y empezó a caminar de regreso al castillo. Y sin querer recordó esa mirada perdida en el rostro de Draco y volvió la vista hacia el muchacho rubio, el seguía de pie apoyado en el árbol, el viento agitaba algunos mechones de su cabello, al parecer no se movería, girando sobre sus pies Harry siguió caminando murmurando “Idiota. Tienes razón no soy tu nana.”

~*~

Esa noche para alivio de Hermione los profesores se encontraban cenando con los alumnos del colegio. Ron y Hermione con el resto de los Gryffindors se preguntaban y hacían conjeturas acerca de la reunión, Harry simplemente no prestaba atención a lo que decían sus compañeros, él ya sabía que tarde o temprano se enteraría de todo, ¿para qué entonces hacer conjeturas y suposiciones?. Parecía que simplemente esperaba que llegara el momento en el que él asumiera todas sus responsabilidades, responsabilidades que le habían sido impuestas cuando su mayor enemigo – sin que él lo buscase – lo marcó con esa cicatriz.

Sed de poder, de dominio sobre las demás personas, de superioridad, de mando. Por qué las personas se empeñan en lograr o conseguir eso: ¡El reconocimiento!, él era famoso sin proponérselo y no estaba precisamente empeñado en lograr más fama, pero parecía que su destino y su vida estaba moldeada para conseguir eso y los problemas. Era famoso por un accidente del destino, por la decisión de un hombre ambicioso y loco que considero peligroso a un niño de un año.

Harry sonrió amargamente y suspiró, levantando la cabeza para despejarse se quedó mirando un momento el techo encantado, estaba nublado con la luna llena escondiéndose tras unas nubes que eran iluminadas con su luz dándoles un aire espectral y mágico, volvió a sonreír, Sirius estas con mis padres, sé que nos veremos de nuevo, pero aún hay muchas cosas que hacer y terminar.

Hermione volteó y se le quedó mirando, Harry tenia los ojos cerrados y una lágrima se deslizaba entre esas pestañas negras. Al parecer Harry sintió su mirada porque rápidamente se acomodó los anteojos y la miró sonriéndole con esa sonrisa que tanto ella conocía, que decía no te preocupes estoy bien, estaremos bien.

~*~

En la mesa de Slytherin otro muchacho pasaba por el mismo estado de extraña tristeza y soledad, aunque la sabía esconder muy bien tras esa máscara de ironía y sarcasmo en su voz y de desprecio, frialdad y burla en su rostro. Esa inexpresividad, que a veces era traicionada por sus ojos en brevísimos momentos. Pensaba en su padre ahora en prisión, y en su futuro próximo. Las decisiones que debía tomar para el resto de su vida. A veces la ambición y la astucia no son suficientes para tener el valor necesario de tomar decisiones y necesitaba pensar bien las cosas, no vaya a ser que se equivocara y talvez lamentara el rumbo que tomara su vida.

~*~

Al día siguiente, Harry se levanto muy de mañana, decidió correr un poco por el lago, le encantaba hacerlo. Sentirse fatigado lo alejaba de pensar en lo que tenía que enfrentar, ya sea los exámenes o la eterna retahíla de luchar contra Voldemort, lo relajaba. Estuvo corriendo cerca de la orilla, viendo los rayos de sol reflejarse en la superficie del lago como si fueran pequeñas estrellas que se movieran al ritmo de las pequeñas y suaves ondas.

Respiró profundamente y estiró los brazos para soltar un poco el cuerpo, cuando su vista se dirigió al árbol en el que él y Malfoy habían estado sin discutir, insultarse o intentar matarse el uno al otro por un largo rato el día anterior. Moviendo un poco los hombros para terminar de soltar su cuerpo volvió a correr y se dirigió hasta aquel árbol rápidamente.

Al llegar se apoyó con los dos brazos en el tronco ocultando su cabeza entre ellos para recuperar un poco el aliento y enlentecer su respiración. Entonces el sonido de una rama hizo que levantara la vista. Draco Malfoy estaba en la copa del árbol, sentado en una de las ramas con las piernas al aire, le pareció a Harry escuchar un suspiro – ¿Draco Malfoy suspirando? – no debió haber escuchado mal, tal vez era él mismo jadeando por recuperar el aire.

“Buenos días Malfoy,” dijo Harry sin pensar.

Draco casi se cae de la impresión de ver a sus pies a Harry y de que este lo haya saludado, lo miro con ojos asustados pero recuperó rápidamente la compostura típica Malfoy, y le contestó burlón “¿Espiando Potter?”.

Harry no respondió eso, solo preguntó “¿No sabia que treparas árboles?” Harry estaba de buen humor, “¿Creí que no te gustaban las pequeñas actividades muggles?”

“No seas imbécil Potter, trepar árboles es divertido, y que yo sepa no es una actividad exclusiva muggle. No tenemos que estar todo el tiempo sentados en una escoba para tener un poco de diversión.”

“¿Draco Malfoy hablando de diversión que no incluye bromas pesadas o lastimar a otras personas? Es extraño ¿Estas seguro que eres tú? ¿O desperté en un universo alternativo el día de hoy?” le dijo divertido Harry.

“No digas estupideces Potter.” Draco se calló y se recostó en la rama apoyando la cabeza y torso en el tronco del árbol.

Harry también se mantenía callado al pie del árbol, viendo como se elevaba el sol. Los insultos habían vuelto pero de alguna forma no era como antes, tal parecía que hablar con Draco Malfoy de alguna forma lo hacía sentirse vivo, y olvidar todo lo demás. O al menos ya no tomar las cosas con demasiada importancia.

Sonriendo decidió trepar también el árbol, de niño no había podido hacerlo, al menos no trepar árboles, quizás si techos, pero esa era otra historia.

Draco lo vió intentándolo y sonriendo divertido le dijo “Hey, Potter, fíjate bien donde colocas los pies, que aunque somos magos aún no hemos aprendido a volar sin escoba”.

“¡No fastidies Malfoy!” gritó Harry, mientras sujetaba una rama que al parecer se veía muy débil para sostener el peso de su cuerpo. “¿Porqué no me ayudas?” Harry Potter el Chico Que Vivió pidiendo ayuda a Draco Malfoy, esto si es interesante.

“Potter, la inteligencia Gryffindor es muy limitada por lo que veo. Fíjate en la rama arriba de tu cabeza, es más fuerte te sostendrá mientras tus piernas sujetan… ¡Por Merlín, Potter! ¡Ven dame la mano que por la cara que pones parece que no entiendes nada de lo que digo!”

Harry dudo un momento, pero se dijo así mismo Adelante Valentía Gryffindor, porque temerle a Draco Malfoy, es sólo un poco más grande, un poco más fuerte, pero yo también, además yo le pedí ayuda no me puedo echar atrás, y lo peor que puede suceder es que él me suelte y yo caiga y me rompa la columna sino es que la cabeza, con lo cual el mundo mágico estará a merced de Voldemort, y dejaré de ser conocido como el Chico Que Vivió para ser conocido por el de El Chico Que Murió Por Trepar Árboles Y Dejo Al Mundo Mágico En Manos De Voldemort, Dumbledore seguro que me erigirá una estatua pero antes me nombrará a todos mis antepasados y mis descendientes que ya no existirán y por supuesto enviará a Malfoy a una prisión peor que Azkaban, si descubre que fue él.

Harry rió suavemente y mirando la mano de Draco la cogió. Draco lo sujetó con firmeza, jalándolo y permitiendo que Harry se acomodara a su lado. Ambos se quedaron mirando fijamente la extensión del lago desde esa altura, era diferente a verlo desde el castillo. Harry volteó a verlo y le sonrió. Era la primera vez en todos esos años de conocerlo que le sonreía tan franca y abiertamente agradeciéndole su ayuda. Y para la sorpresa de Harry, Draco le devolvió la sonrisa. Los dos se quedaron otro rato largo sentados sin dirigirse la palabra, solo viendo el lago y el horizonte a lo lejos.

“Es la primera vez que trepas a un árbol,” rompió el silencio Draco, era una afirmación. “Creía que viviendo con los muggles habías aprendido de niño.”

“La verdad no, en la ciudad es muy difícil encontrar árboles para treparte, además que casi nunca salía de casa y menos al campo.” Susurro Harry, agregando después “¿Cómo aprendiste tú?”

“En casa, tenemos un hermoso bosque cerca a la mansión y a veces jugaba en él, y muchas veces me trepaba en los árboles del jardín para esconderme de mi nana y mi padre.” Habló Draco con cierta nostalgia en sus palabras, “Mi padre no lo sabe, si se entera me desheredaría.”

“‘Mi padre no lo sabe si se entera me desheredaría, si mi padre se entera que saco malas notas me deshereda, si mi padre se entera que me gusta el helado de chocolate me deshereda, si mi padre se entera que me corte el cabello me deshereda’ ¿Qué acaso todo está en función al dinero, Malfoy? ¿A tu herencia?” dijo sonando burlón Harry

“¡No seas impertinente Potter que no te queda! ¡No es sólo dinero, es la protección y el poder que te da ser un Malfoy!” Estalló Draco mirándolo con ojos fríos.

Poder y Protección, por esas cosas perdí a mis padres. Pensó Harry con amargura.

“Poder, Protección y Dinero, así que sin eso ya no serías tú. ¿Qué serías entonces, uno más de nosotros?” Dijo molesto Harry.

“¡Nunca seré uno de ustedes Potter!… Nunca lo seré… Yo tengo que conservar mi estatus y mi reputación.” Dijo esto último más para sí mismo que para Harry.

“¿Cuándo crecerás Malfoy?”

“¿Cuándo madurarás Potter? ¡Sigues viviendo en un mundo de ilusiones!”

“¡Yo no vivo en un mundo de ilusiones!” Grito Harry.

“Por supuesto que lo haces,” dijo tranquilamente Draco, “tienes responsabilidades y cosas que hacer, y simplemente las aceptas ciegamente, sin detenerte a pensar en las consecuencias de tus actos, de tus palabras. Todo es un juego para ti Potter, aunque no lo consideres así… ¿Dime Potter, que has perdido por actuar sin pensar?” dijo esto último mirándolo fijamente clavando su mirada en el otro muchacho.

Harry se quedó callado, sin saber que responder, miró la cara de Draco, esperando encontrar una mueca de desprecio, pero lo que encontró fue una mirada severa que le recordó la de Sirius cuando éste se molestaba.

“¡Gryffindors actúan sin pensar, valientes pero tontos!” soltó Draco, moviendo la cabeza y sonriendo tristemente.

Draco miró una vez más el horizonte sonriendo para si mismo con los ojos cerrados y aspirando profundamente saltó al suelo, con la agilidad y habilidad de un gato. Harry se le quedó mirando desde el árbol, viendo como Draco se agachaba y recogía una pequeña piedra y la lanzaba al lago. Dándose vuelta Draco miró a Harry y le dijo.

“¡Potter, el mundo mágico y el muggle están en tus manos. En tus hombros tienes un gran peso, si no te detienes a pensar un poco en lo bueno y lo malo de tus actos, muchas vidas se sacrificarán innecesariamente y mucha gente sufrirá!”. Le dirigió una última mirada y girando en sus pies caminó con elegancia rumbo al castillo.

Harry ya sabía que al final de todo serían él y Voldemort, sólo uno de ellos sobreviviría ¿pero quien?. Pero el punto no era ese, sino el camino que se recorrería hasta llegar a ese momento. Más largo, más corto pero siempre involucrando a los demás. Si tomaba las decisiones correctas o incorrectas podía pasar mucho o poco tiempo para el enfrentamiento final, en todo ese proceso estaban muchas personas y muchas de ellas probablemente morirían, quizás hasta sus amigos, la gente a la que él quería. Ya habían muerto dos, y ambos por una decisión suya equivocada, talvez no a propósito, pero era su decisión al final.

“¿Porqué te preocupas por mí Malfoy?”, dijo mirando sus pies al aire y el suelo que se extendía bajo ellos, levantó la vista y vió volar una lechuza de color blanco.

Sonriendo y con los ojos brillantes decidió hacer el mismo movimiento que Draco, pero su falta de experiencia bajando árboles le hizo tambalear un poco y caer de rodillas. Riéndose se prometió así mismo aprender a trepar y bajar árboles cuando tuviera tiempo. Se sacudió los pantalones mientras se levantaba y volvió al castillo.

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Cusco, 12 de Noviembre de 2003.

Bien que les pareció, a mí me encanto, (ya sé que es una falta de humildad, pero es mi cumpleaños, engríanme un poco, por favor). Pero si no les gustó como dije arriba estoy lista para recibir lo que quieran enviarme o lanzarme.

Gracias a tod@s

Naida

Las cosas están ya hechas, el destino existe, nos podemos desviar un poco pero la vida se encarga de enderezarnos y guiarnos por el camino ya trazado, aunque nosotros nos neguemos y rebelemos contra esa rueda eterna que es el vivir.

¿Crees que el destino esta hecho o lo hacemos nosotros?

EL ÚLTIMO DE LOS MALFOY

Si bien la guerra había terminado hace años, muchas de las heridas aún permanecían abiertas y era muy probable que permanecieran un tiempo más de esa manera, la gente que vivió y sufrió aquella época, caminaba nuevamente con la seguridad que les brindaba el período de paz y con la falsa esperanza de que nunca más se repitiera, estando casi seguros de que nunca volverían los tiempos oscuros, delataban en su mirada la verdad de sus corazones: que era el temor constante y la desconfianza.

Tal vez los más jóvenes y los niños eran los que miraban el pasado con interrogantes e incredulidad y veían en futuro lleno de esperanza y felicidad, los únicos cuyos ojos eran la alegría, se les llamaba “los niños de la post-guerra”.

Draco, que ahora tenía la edad de su padre cuando todo aquello empezó caminaba entre aquel gentío con la seguridad que tiempo atrás había adquirido con su clase y educación aristocrática, vestía de forma sencilla, porque ahora ya no contaba con la fortuna que alguna vez su familia poseyó, y pasar desapercibido entre aquel gentío y sobrevivir eran su único objetivo.

Reía ante las palabras de los niños, inclinaba la cabeza con gentileza saludando a las jovencitas que se le quedaban viendo, obsequiándoles una sonrisa tan típica suya, una suma de mueca y burla, riendo para sus adentros, pensando en que aún resultaba atractivo al sexo opuesto a pesar de sus cicatrices.

Quien lo diría en la época del colegio con frecuencia encontraba satisfacción en insultar a su peor enemigo a causa de la cicatriz de su frente y ahora el se encontraba en peores condiciones, fue un milagro que pudiera salvar el ojo izquierdo, aquella marca atravesaba por completo su mejilla y frente, adiós a la belleza que alguna vez poseyó.

Narcisista sin remedio, cuando consiguió esa marca sintió una repulsión extrema a mirarse y desarrollo una aversión a los espejos y toda superficie que reflejara, ahora no importaba mucho, la cicatriz sólo era un recuerdo de que vivia y tenía todo por delante.

Al pensar en el cara rajada, su mirada se trastorno, agachó la cabeza y cansado ya de caminar entre aquella multitud que apenas recordaba lo que paso, se deslizo por un callejón vacío y al sonido de un chasquido desapareció.

El lugar no era el mejor de todos, no poseía las comodidades de antaño, pero al menos le brindaba el abrigo y cobijo necesarios para vivir decentemente.

Apuro su paso a la alacena, alargando el brazo cogió una botella y hurgando entre los demás andamios encontró un vaso, sin pensar siquiera en que se servía, vertió la botella hasta vaciarlo, tampoco quedaba mucho de aquel líquido en él.

Ah, que gozo era beber, sentir la calidez y el ardor por la garganta y notar la sensación que descendía por su esófago, sus pensamientos volvieron nuevamente al periodo del colegio, el recuerdo doloroso de una vida perdida, de unos sueños rotos y del arrepentimiento por todo lo que no pudo decir o hacer. El amor que nunca pudo experimentar a plenitud.

Al pensar en esto último la furia pareció estallar desde lo más profundo y con rabia arrojó el vaso al suelo, y cubriéndose el rostro con ambas manos se agacho, al levantar nuevamente el rostro la mirada fría de siempre se enmarcaba con unas lágrimas y los finos labios se fruncían en un rictus de dolor hasta desaparecer, tratando inútilmente de ahogar el llanto que luchaba por abrirse paso y salir a raudales.

“Vamos que te espero” fueron las últimas palabras que oiría de quien se suponía no debería escuchar.

¿Cuántos años eran desde entonces? Ahora no importaba mucho, uno, diez, veinte, que importaba, era tarde para todo, tarde.

Buscar en el pasado, en los recuerdos no ayudaría, era el presente el que contaba y ahora a su lado tenía a quien no pensaba tener, o al menos una parte de él. Divagaba en esas ideas cuando de pronto la puerta rechinó anunciando la llegada de una jovencita, de larga melena azabache, sus pasos se encaminaron hacia los restos del vaso quebrado y con un gesto de su mano apartó el cabello de su rostro para disponerse luego a recoger los vidrios rotos.

-¡Qué te pasa ahora!- gritó, ya era demasiado, su propio padre haciendo berrinche. Estaba cansada, casi todos los días era lo mismo. Casi todos los días, pero no pronunciaba más palabras que aquellas, y con resignación llevaba aquellos restos al basurero.

Draco al verla sonrió un poco para si mismo, quién lo diría, aquella muchachita quien se suponía la más poderosa de las brujas, no podía conjurar un solo hechizo para limpiar el desastre. “Harry” pensó “la pequeña no sabe nada, como te prometí”.

…. continuara ….

OLVIDANDO ALIMENTAR AL GATO

Las noches y los días transcurren con tranquilidad, la vida hasta cierto punto monótona: levantarse a las seis, si no hay quien prepare el desayuno, hacerlo uno mismo, -que para eso tienen manos- solía decir por allí tu madre, mientras eso tomar un baño, no olvidarse de arreglar la cama y si te alcanza el tiempo limpiar tu habitación y ordenar el desastre de la noche anterior.

Corre rápido porque el desayuno se quema, que los huevos no son buenos para ponerlos a freír durante media hora y el agua para el café se evapora en la tetera, si tuvieras hijos el drama sería aún mayor, y si un marido quejumbroso amanece a tu lado cada mañana, sería desesperante, pero al final de todo aquel trajín, la sensación de que hiciste algo bueno por alguien o algo te reconforta para salir de casa con una sonrisa, pero cuando eres tú contra el mundo, aquellas minucias no tienen sentido según tu propia filosofía, vives para ti y por ti, y si en algún momento decides cambiar el rumbo de tu vida y todavía no te has rendido a la monotonía quizás aquella mañana al salir de casa en lugar de ir a donde siempre vas decidas marchar a otro sitio y las personas que talvez te necesiten busquen el modo de localizarte, y probablemente lo logren si no olvidaste llevar aquellos nuevos aparatos electrónicos que parecen pequeños guardaespaldas y espías que te siguen por todos lados.

Oh deja de soñar pequeña niña, que el desayuno se ha arruinado y la habitación tendrá que quedar aún desordenada por hoy, quizás a la noche o mañana la termines de ordenar.
Al revisar entre la ropa no encuentras lo que quieres llevar y te decides por tu pantalón favorito aquel que disimula y entalla tu figura, porque ya no eres la jovencita de hace quince años, la vida sigue y tu con gran reverencia te das cuenta que no eres tu contra el universo, porque formas parte de el, y resignada terminas de cambiarte, aquel maquillaje ya paso de moda, un lápiz labial y unas sombras para resaltar aquellos que consideras los mejores atributos en tu rostro, afinar y endurecer la mirada y provocar con unos labios sensuales. Olvídate del cabello, todos los días te dices resignación y con la habilidad que adquiriste a través de los años lo arreglas para que al menos al llegar donde debas ir lo hagas de forma presentable y cuando llegue la tarde sea el mismo desorden de costumbre, y agitando la cartera al aire cuando salgas te rías para ti misma, queriéndote tal como eres, porque tu eres única.

Y el desayuno se arruinó, y bajas corriendo te sirves una taza de café, porque lo adoras, aunque tu médico y tu dentista te aconsejan que lo dejes uno por tu salud y el otro porque mancharas tus dientes, decides una y otra vez no hacerlo porque quizás ese es tu único placer intimo y secreto.

Y el gato te maúlla recordándote que debes alimentarlo, lo abrazas y corriendo vas a buscar su comida, y dejando su plato en el suelo te despides de el, diciendo que ya vuelves y jalas la puerta saliendo para enfrentarte a ese mundo.

Y a medio camino recuerdas que olvidaste aquel documento importante y vuelves sobre tus pasos corriendo, buscas en la cartera las llaves y oh que mala suerte, las olvidaste sobre la mesa de la cocina mientras alimentabas al gato. Pero nada esta perdido porque al lado vive una persona muy querida que se preocupa por ti y que conociéndote te guarda siempre una copia. Vas y tocas su puerta y esperas, pero no contesta y recuerdas que ya no vive allí. Maldición gritas, a punto de patear la primera cosa se te cruce en el camino y cuando das media vuelta decides intentar algo.

Este día tu vida no es nada común y corriente, algo ya altero tu monotonía y en vez de alegrarte por ello te enfadas, porque te gusta tenerlo todo bajo control incluso tu misma. Y en eso suena aquel aparato y respondes, y una amiga preocupada pregunta por tí, y le dices que nada sucede en realidad, solo que te quedaste en la calle, y ella contesta te llamo porque olvidaste tus llaves en casa anoche.

Oh pequeña niña, te burlas de ti misma, y esa amiga te ofrece llevártelas en ese momento, y como ya es tarde decides no ir donde tenias previsto y los documentos… piensas y te dices mañana los llevo, y te levantas y tomas tu cartera, tu mirada ya no es dura tus labios se tuercen en un rictus de amargura, dolor y vergüenza.

No llevas un espejo ni maquillaje en la cartera, sólo un lapicero y una libreta, y aunque sería mejor llevar la agenda prefieres llevar un libro contigo, además de que la agenda es muy grande para llevarla junto con lo demás y no la llevas en la mano porque no te gusta llevar cosas que te estorben o se te olviden por ahí.

Y mientras vas caminando, en medio de ensueños te topas con alguien que llama tu atención de forma halagadora y coqueta como eres le obsequias una mirada, y en lugar de aprovechar la ocasión caminas como la diosa que crees que eres y no sabes demostrar un poco de humildad.

Pequeña niña que quieres en realidad, lloras por que te gustaría preocuparte por alguien más, compartir sueños y dilemas junto a otro ser. Que cuando llegues esa tarde a casa no sea el gato el que con maullidos reclame tu presencia, queriendo coger el teléfono y llamar a alguien y no atreverse al final porque las cosas van bien para tí que lo controlas todo.

Decides no salir aquella noche y a la amiga que te devolvió las llaves le dices que esta noche tengo mucho que hacer aunque sea una mentira, y al volver tiras tu abrigo por ahí, ves aquel aparato que registra todas esas llamadas y no te enteraste porque la batería se termino a los segundos de que tu amiga llamó esa mañana. Y entre ellas te encuentras con una que no esperabas y a cuyo propietario esperas ver con ansiedad cada vez que sabes que vuelve a la ciudad y a quien no te atreves a confesar lo que sientes, porque tu mundo se descalabraría, que deseas pequeña niña, que lloras por un amor, y cuando lo tienes al alcance de tu mano, le das por completo la espalda al no devolverle la llamada. Y enseguida te llega un mensaje, quiero verte, tengo que hablar contigo y lo apagas y lloras en la oscuridad.

Orgullosa, porque no te permites rebajarte, para ti las personas solo pueden equivocarse ninguna vez en su vida y eso te incluye a ti, culpas a todos y te culpas a ti, orgullosa porque no puedes perdonarte y perdonar. Para ti no existen los errores.

Y por fin la mañana siguiente, repites de nuevo tu rutina, esta vez los huevos no se quemaron terminaste de ordenar la habitación y alimentaste al gato mucho antes de salir, revisaste el bolso en la puerta antes de cerrarla, te aseguraste de llevar todo lo que necesitas. Y aquel aparato lo encendiste de nuevo y con una sonrisa en los labios saliste con la decisión tomada. No importa si me quiere o no, quiero preocuparme por alguien y quiero decirle que me importa mucho. Y marcando los números de aquella persona lo llamas y le dices hola, hace mucho que no nos vemos, te parece si almorzamos juntos, y el acepta, fijan una hora y un lugar.

Y la reunión es como de costumbre tú frente a él, nerviosa porque no sabes como comportarte, nunca puedes ser natural con esta persona y él tampoco contigo. Y muy dentro de ti dices cuando aprenderás, y respirando muy profundo a modo de darte valor, miras directamente a sus ojos y dices lo que años fuiste guardando en tu corazón, tiemblas y la voz te traiciona porque se quiebra con un gemido antesala de un llanto porque perdiste todo control, y el te mira temeroso de coger tu mano, y talvez con el valor de tu confesión dirige su mano derecha a tu mejilla, y en tus ojos puede ver una lágrima a punto de caer y con el pulgar la limpia mientras el resto de sus dedos te sujeta el rostro y sin pensarlo siquiera se aproxima para lo que esperaste por años, y deja un suave beso en tu mejilla, y la recibes con los ojos cerrados y terminas llorando.

Y tu control se ha perdido y tu orgullo fue olvidado allí muy dentro de tu baul de defectos. El no sabe como reaccionar y tu le dices no es nada, solo soy feliz. Y te levantas coges tu cartera y aquel aparato y te despides, el poco valor que tenías te esta abandonando y las piernas te tiemblan y esperas que el de el siguiente paso, y esperas…

Oh el orgullo huyo de aquel viejo baúl y te encontró nuevamente y endureció tu mirada y tu sonrisa se volvió un mueca en tu rostro, sólo un leve velo nubla tu rostro y al momento te compones, te acercas y pagas la cuenta, vuelves a la mesa y vuelves a despedirte.

Olvidarás aquel nombre otra vez y cuando llores nuevamente por añorar el cariño de alguien pensarás y lo recordarás con tristeza y preguntas de ¿porque?

No esperaste a que se levantara siquiera de la mesa le diste la espalda, no le diste tiempo.

Y te molestas contigo misma y te desquitas.

Orgullo mal consejero, control mal hábito, recuerda que eres humana. La perfección completa no existe, no eres una diosa. Aprende a pedir perdón, no le niegues oportunidades a la vida.

Y entonces aquel aparato sonará nuevamente y veras el nombre y decides no responder. Cuando de pronto tocan tu puerta, desganada te levantas a contestar, la abres sin fijarte en lo que haces y he aquí que quien te gusta te vino a buscar, y te recuerdas a ti misma orgullo mal consejero, aprende a pedir perdón, y sin pensarlo siquiera te abrazas a él y rompes a llorar, el te sostiene mientras te dice que gracias por tu valor, te quiero mucho y es mejor saber que lo intentamos y no arrepentirnos el resto de la vida pensando si pudo funcionar o no, y por primera vez sus labios se encuentran, aquella entrega que alguna vez sentiste en tu adolescencia la vuelves a sentir de nuevo pero renovada y mas poderosa, sus ojos se encuentran al separar sus labios y en un momento de ternura sus frentes se juntan y permanecen abrazados un largo rato, tan sólo mirándose como si quisieran descifrarse uno al otro como si estuvieran diciéndose cosas sin palabras, intercambiando secretos.

Y lo llevas dentro, y le invitas una taza de café, y por primera vez puedes ser tu misma con la persona que amas y pasar el resto del día conversando, conociéndose, compartiendo.

Y tal vez la vida sea más problemática que esto, o más simple, quizás los problemas reales algún día los alcancen en su paraíso, pero hasta entonces tendrás aquello que siempre anhelaste el preocuparte por el bienestar de otro ser que no es tu gato.